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Recientemente le pregunte a varios sumisos y sumisas cercanas por que les gustaba ser sumisos, a lo que me contestaron que encontraban placer en servir.  No me pareció raro ya que esa idea es generalizada en el ambiente BDSM:  “Una persona sumisa esta para servir a su dominante”.  ¿Pero esto es real? ¿Cuántas personas sumisas realmente sirven a sus dominantes? y más importante aun, ¿Cuántos encuentran placer en el servicio? Yo diría que muy contados casos. El servir o mejor dicho el “servicio” viene del latín. Servitium ‘esclavitud, servidumbre’. Y se refiere al hecho de estar sujeto a las órdenes y disposición de alguien. Trasladándolo a un ambiente BDSM se diría que el Sumiso sirve al domi
BDSM y Sexo: Dos conceptos que no son iguales. Es muy común que las personas, sobre todo aquellas ajenas al medio, asocien prácticas como el sadomasoquismo a una búsqueda de sensaciones diferentes. A pesar de que esta idea no es tan ajena a la realidad, también se vuelve un factor común que se considere que el sexo es una consecuencia obligatoria al practicar BDSM. Con frecuencia se debate si tanto el sexo como el BDSM son dos cosas que deben ir de la mano, si son paralelas o necesarias cuando en realidad ambas tienen concepciones diferentes. Si bien es cierto que el practicar BDSM tiene como finalidad experimentar formas alternas de placer, no todo este placer conlleva una connotación pura
Establecer el marco de confianza entre la sumisa, aún no iniciada y la sesión o yo, como brazo ejecutor de la misma, es el paso principal e imprescindible. De hora y media que he creído justa emplear para una primera sesión, dedico unos veinte minutos, como media, a investigar qué es lo que la persona quiere conocer y descubrir y la forma en la que hay que llevar la sesión. La inexperiencia hace que aquello que se ha visto por internet o en películas y que ha llevado a la persona a un alto grado de excitación, haga aventurarse en querer vivirlo todo con demasiada intensidad. Es un grave error que puede hacer que la sesión sea un tremendo desastre. Es necesario no montarse mentalmente la pel
Muchos padres tienen preguntas sobre cómo y cuándo informar sus niños sobre su práctica erótica. Esto a veces puede no ser una cosa difícil. Aquí están algunas pautas prácticas, que pueden ayudarle a ocuparse de este problema. No tenemos ninguna intención de proveer un programa fácil de diez pasos, puesto que cada situación individual es diferente. Podemos, sin embargo, intentar ayudar con ideas que puedan hacerle más fácil abordar el problema.  Primero algunas observaciones:  Nunca realice cualquier actividad erótica delante de menores de edad, no importa la edad del pequeño. En primera instancia porque no es legal (no existe ningún consenso), en segundo lugar porque no es de la incumbencia
   Recibo muchos correos realizándome esta pregunta tan difícil de contestar, ¿por qué es difícil contestar? Pues porque la experiencia me ha llevado a ver cosas que nunca hubiera imaginado, dominantes que decían que lo eran y finalmente han desistido en el intento, y otros que se denominaban “sumisos” finalmente se han convertido en dominantes con una fuerza increíble. Cuando realizo los talleres de formación de Amos junto con mi sumisa, y terminamos la parte teórica les pongo la prueba de fuego. Tienen a mi sumisa delante suyo, una mujer de bandera dispuesta a recibir sus ordenes siempre y cuando transmitan la fuerza necesaria para que las ordenes sean acatadas y siempre se dan cuenta que
  Es decir, ¿somos enfermos porque nos gustan los castigos eróticos? Dado que no sabemos que nadie sostenga que la afición a las prácticas de BDSM sea una enfermedad física, recurramos a los expertos en problemas mentales. La psicología La psicología habla de sexualidad “normal” y “anormal”. La mayoría de las definiciones de normalidad de la psicología, cuando son desmenuzadas, parecen apuntar a lo que podemos llamar normalidad estadística: lo normal es lo que hace la mayoría de la gente, lo que está de acuerdo con las normas culturales (y anormal sólo puede ser algo diferente de lo que hace esa mayoría). Por lo tanto lo que es “normal” es variable según el tiempo y las costumbres. (Aunque e
 Rotundamente SI, debo dejar muy claro que siempre que hago un post lo realizo desde la vertiente de juego BDSM en pareja, nunca refiriéndome a las sesiones profesionales de las cuales daré mi matización más adelante. Debemos entender que no hay nada más placentero que terminar un juego BDSM con un acto sexual final con nuestra pareja, ya estemos dentro del juego o fuera, pero sin duda, después de ese rato de máxima excitación por parte de los dos, debemos finalizarlo de forma que ambos nos quedemos perfectamente relajados. Cuando he realizado juegos con mi pareja, mi sumisa en este caso, fuera de casa, ya sea en algún juego con parejas de amigos o con terceras personas, no siempre hemos fi
Rotundamente NO, muchísimas sumisas de sentimiento que nunca han probado el juego BDSM me preguntan lo mismo y debo responder de la misma forma que siempre lo hago y es NO. Dentro de cada persona hay un mundo por explorar, hay sumisas que disfrutan de una caricia y rechazan el dolor, de la misma forma que hay sumisas que solamente quieren sentir dolor en una sesión. En mi caso, he tenido la gran suerte de poder experimentar ambos cosas y se que me transmiten sensaciones ambos extremos, lógicamente cuando una sumisa te da carta blanca absoluta en la aplicación de dolor, la sesión no nos engañemos, es mucho más intensa, sensación que no debemos mezclar con placentera. Mi primera premisa SIEMPR
El exhibicionismo es una práctica sexual que funciona de una manera autónoma al igual que muchas otras, pero indudablemente, dentro del BDSM constituye una práctica inmensamente sugestiva por el hecho de llevar a un ámbito público situaciones que habitualmente quienes las desarrollan lo hacen en un espacio privado, y esto conlleva un elevado morbo. También el exhibicionismo durante una sesión BDSM entra de lleno en lo que formaría parte de la humillación del sumiso/a al exhibirlo desnudo delante de otras personas en lugares más o menos públicos o concurridos. Asimismo es habitual el juego de exhibir sin realmente ser visto, pero siempre existiendo dicha posibilidad, aunque normalmente contro
Bonita pregunta ¿a que si?, es todo tan sencillo si queremos hacerlo, que parece hasta imposible. ¿Y porque sin embargo nos cuesta tanto normalizar nuestro juego?. Ayer realizamos un taller de iniciación y nos vino una parejita genial, pero que tenia el enorme problema de no saber realizar esa simple pregunta, ninguno de los dos se atrevía nunca a proponer el juego en ningún momento, parece increíble, pero es cierto, ese era todo su problema. Tenían los roles perfectamente definidos, habían jugado siempre con otras parejas pactando sesiones, conocían sus limites pero iniciar el juego por ellos solos era imposible. Debemos ser conscientes de que si no podemos jugar nosotros solos de por si, t
De acuerdo con un estudio científico el placer por sí mismo es insuficiente para generar un rango tan amplio de sensaciones placenteras o felices.Después del éxito comercial de 50 Sombras de Grey, parece que el tema del BDSM -Bondage, Dominación, Sadismo, Masoquismo- experimentó un revival dentro de la vida sexual de muchos, pero ¿te has preguntado por qué el dolor produce placer?De acuerdo con estudios recientes, el dolor de hecho puede incrementar el placer y la felicidad, además de que fomenta una conexión con el mundo que nos rodea.El estudio titulado "Las consecuencias positivas del dolor" que fue publicado en la revista Personality and Social Psychology Review analiza la importancia de
La palabra sadomasoquismo proviene de la unión entre las palabras sadismo y masoquismo. Por una parte, el sadismo se trata de la obtención de placer al realizar actos de crueldad o dominio. Por la otra tenemos el masoquismo, el cual se trata de la obtención de placer al ser la víctima de estos actos de crueldad. Por lo tanto, el sadomasoquismo engloba la unión entre las dos técnicas. Pero, ¿por qué los sadomasoquistas disfrutan con el dolor?Todas las respuestas al sadomasoquismo se encuentran en el cerebro, como casi todo en esta vida. Resulta que el núcleo del dolor se encuentra en el hipotálamo del cerebro. Próximo a este núcleo podemos encontrar la zona referente al placer. Por lo tanto,